Amberes, Iglesias y Turismo
Pastoral turística, Diócesis de Amberes (TOPA vzw)

REFLEXIÓN

La hospitalidad crea vínculos…

La Biblia como fuente de inspiración.

Esta Europa se ha desarrollado a partir de la fuerza inspiradora cristiana, entre otras causas. A lo largo de los siglos, los cristianos han practicado la virtud de la hospitalidad de un modo intenso y variado. A fin de verificar cómo la hospitalidad cristiana ha sido uno de los elementos constructivos de Europa, ten¬dremos que acudir a la fuente bíblica.

La Santísima Trinidad, alias La Hospitalidad de Abraham Fuente: icono ruso (siglo 17)

Ya en la cultura del Antiguo Testamento (Gen. 18:1-10) hay un relato milenario en el que Abrahán y su esposa Sara reciben con solicitud y servicialidad a tres misteriosos huéspedes. Aun cuando en la tradición artís¬tica de los cristianos ortodoxos, este relato del Patriarca, pone de relieve el hecho de representar la Santísima Trinidad, sin embargo, es conocido también como ‘Filoxenia’ (hospitalidad) de Abrahán: hospitalidad realizada a un extranjero, a Dios mismo bajo la figura de ángeles.

«Las siete obras de misericordia». Detalle: hospitalidad dada a extranjeros de paso. Fuente: Tabla anonima (siglo XVII). Iglesia de S. Pablo: Amberes.

En el evangelio de Jesús, esta identificación de Dios con el extranjero es representada como la más profunda inspiración para acoger al huésped. Escuchad las obras de misericordia (Mt. 25:35): «Porque fui extranjero y tu me hospedaste». Es Dios mismo el que llama a tu puerta y que, en el día del Juicio Final, tendrá en cuenta esta buena obra de misericordia. è photo 02

Está también el episodio de Jesús en casa de Marta y María (Lc. 10:38-42) quien, después de su predicación, aplaude es gesto de recibir bien al huésped, es decir, de prestarle toda la atención a la persona misma, en lugar de perderse en cosas secundarias.

Como virtud particular, el apóstol S. Pablo ensalza la hospitalidad, probablemente haciendo referencia a los responsables de las iglesias (Rom. 12:13; 1ª Tim. 3:2; 1ª Tim. 5:10; Tit. 1:7-8). S. Pedro incita, igualmente, a su auditorio a practicar la hospitalidad sin protestar (1ª Ped. 4:9). Y en la carta a los Hebreos (13:2), S. Pablo aprovecha la oportunidad para recordar a Abrahán: «No descuidéis la hospitalidad; gracias a ella, algunos hospedaron, sin saberlo, a los ángeles».

Iniciativas hospitalarias en Amberes y en Europa.

Este valor estimado por todos constituye desde ahora un gesto de caridad puesto en práctica por los discípulos de Cristo. Aparte de la hospitalidad individual, los cristianos han creado instituciones con vistas a extender este servicio social a gran escala.

«Cristo recibido come peregrino pos dos dominicos». Fuente: Fresco de Fray Angélico O.P. (ca 1442), Florencia, Museo de S. Marcos.

Hacia finales del Imperio Romano ya existían, por aquí y por allí, instituciones cristianas donde se acogía y se cuidaba a los extranjeros y a los pobres; se les trataba como a huéspedes. ¿Acaso no data ya el Hospital de París del siglo VII? Bajo el vocablo ‘Xenodochium’ se designa en los Balcanes a un hospicio destinado especialmente para extranjeros.

Pero son, particularmente, los monjes benedictinos quienes contribuyeron al comienzo de la Edad Media a crear una red de hospicios para los que iban de paso. Su regla, que data aproximadamente del año 540, les imponía el recibir a cada huésped como si se tratara del mismo Cristo; desde entonces, en cada abadía benedictina se encuentra anexada una hospedería (un edificio destinado a los huéspedes).

Santiago como peregrino Fuente: (siglo XVI), Iglesia de Santiago.

Nos es necesario consagrar un capítulo especial a las grandes rutas de peregrinación, en particular a los que van hasta Santiago de Compostela. Hay toda una red de hospicios que se constituyeron a lo largo de estos caminos y que eran administrados, ya sea por los conventos, ya por antiguos peregrinos o incluso por personas particulares, para beneficio de los peregrinos. Lo mismo que en diversos lugares situados sobre la ruta de Compostela que va desde el norte de Europa hasta París, había también en Amberes, en el siglo XV, una casa de peregrinos con una capilla, en el exterior de la muralla antigua. Esta capilla dio origen a la iglesia de Santiago. En el siglo XVI, encontramos este hospicio localizado en la calle de la Princesa (Prinsesstraat).

Griffo suministrando vino y agua a Irache, y destinado a los peregrinos de Santiago de Compostela.

Un gran número de notas de viaje de peregrinos hacia Compostela nos proporcionan ejemplos de hospitalidad. Un hermoso y soleado día, una aldeana se acercó a S. Juan de Tournai y a su compañero Guillermo con una tortilla recién hecha: tal gesto de amistad estimulaba, evidentemente, el apetito.

Pero la hospitalidad sirve igualmente para hacer negocios y, llegado el caso, a manipular el dinero de modo astuto. La famosa leyenda de Santiago, el cual salva a un inocente de la horca en Santo Domingo de la Calzada, mientras que el ambicioso y criminal hospedero es condenado a muerte, ilustra perfectamente que un verdadero cristiano debe oponerse a todo engaño contra los extranjeros.

Grabado, Hospital de San Juliano.

Muchos santos, como S. Julián ‘el Hospitalario’ y Santa Gertrudis de Nivelles (en el siglo VII) llegaron a ser patronos de hospicios por el hecho de que ellos mismos practicaron la hospitalidad de modo ejemplar. Aquí se encuentra en Amberes un hospicio de S. Julián. è photo 06

En el marco de las cruzadas fueron creadas verdaderas órdenes de Caballeros hospitalarios, como la Orden de S. Juan de Jerusalén (o sea, la Orden de Malta) hacia el año 1040 y la Orden Teutónica (1190) con el fin de acoger a los peregrinos y protegerlos contra los enemigos mahometanos.

Con un carácter más pacífico, nos encontramos a la raza de los perros ‘San Bernardo’, que deben su nombre a S. Bernardo de Menton, lo mismo que dos montañas y desfiladeros de los Alpes suizos, donde el santo levantó una abadía en el año 962. Los monjes consideraron que era su obligación buscar a los viajeros extraviados o sepultados bajo la nieve, con la ayuda de sus perros. El reconocimiento de los rescatados no es, en modo alguno desdeñable, lo que explica que los monjes recibieran dádivas y presentes en toda Europa.

Desde el siglo XIII muchos hospicios urbanos evolucionan como casas de cuidados (nuestros hospitales modernos): aquí se trata de llevar los cuidados médicos a los propios ciudadanos, que allí se encuentran ‘hospitalizados’, y así se continua utilizando el mismo vocablo.

A medida que viajar resulta más accesible para el ciudadano común, el número de posadas o mesones en el campo y de hoteles del siglo XVIII en las ciudades aumenta; en Amberes por ejemplo «Le Grand Laboureur» (Meir) y «Sint-Antonius van Padua» ( en la actual Groenplaats ). En el siglo XIX los hoteles cerca de las grandes estaciones de trenes crecen como hongos. Así fue en el «Statiekwartier» (barrio de la estación). A causa de la democratización de los viajes en el siglo XX el número de (pequeños) hoteles y pensiones disminuye a favor de nuevas cadenas de hoteles. La movilidad del coche favorece su construcción cerca de la circunvalación mientras que los hoteles más pequeños se instalan preferentemente en el centro histórico de la ciudad.

Aparte de la capacidad propia para los campistas y para los jóvenes (el albergue juvenil), en una ciudad marítima como Amberes, los marineros disfrutan de una atención especial. La primera residencia para marineros de la autoridad local de 1891, que se trasladó en 1954 a una construcción nueva en Falconrui, quiere ser neutra, mientras que las iglesias fueron entre los primeros en prever acogida para proteger en contra de la «expatriación inmoral». Debido a que desde ca 2000 la movilidad ha aumentado de tal manera que una estancia de un fin de semana para marineros o camioneros ya no se puede concebir, las iglesias nacionales de Escandinavia, después de 125 años de asistencia social, pusieron un punto final a esto y se deshicieron de las iglesias tan hospitalarias. En una solidaridad ecuménica, los cristianos católicos, anglicanos y protestantes cooperan en el «Antwerp Seafarers Centre» o el «Stella Maris Seamens Club» (Italiëlei 72), un lugar de encuentro internacional en el que los marineros de países lejanos puedan sentirse un momento «como en su casa».

La hospitalidad, un valor cálido, no tiene precio...